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2.10.21

El negro me sienta bien

Me miro al espejo y me gusta cómo me veo, el negro es elegante, sobrio, me da un aire serio y triste a la vez. Es justo lo que necesito para que vean el dolor que amerita la ocasión. 

Corté y teñí yo misma el vestido de novia para despedirte, querido mío. No quería dejar de usarlo y si blanco no pudo ser, ahora que bien muerto estás, lo reciclé.

Tu vida se fue en un suspiro, tanto cómo el amor que me juraste, bajo la almohada, alguna vez.

Tere

 

 

Ficción presentada en el II Certamen de microrrelatos "Misterioso Móstoles" #MostolesNegra by @ocioMostoles  

29.9.21

Camino a la inmensidad


Se tomaron las manos para internarse en lo profundo del mar al caer la tarde. Tardarían años en encontrar sus cuerpos irreconocibles, nunca nadie los reclamó.

Tere

25.9.19

Souvenires


No hay descripción de la foto disponible.

Las prendas y accesorios están a la vista pero nadie imagina cómo las consiguió.
Son un recuerdo de cada uno de los crímenes que cometió.
Cada vez que elige un atuendo recuerda a su dueña y el momento justo en que se lo quedó.
Durante más de veinticinco años lleva guardados los tesoros del delito, ahí al alcance de cualquiera y está segura que nunca la van a descubrir.
Escribe una carta que deja en el útlimo cajón bajo la ropa interior para que cuando ya no esté su familia decida qué hacer con sus pertenencias

Tere

31.7.19

Una historia en el lienzo

La imagen puede contener: océano, cielo y exterior

Preparé la escena cuidadosamente, estuve en cada detalle, quise lograr un clima romántico y algo misterioso, creo haberlo conseguido. Ahora sólo falta que pueda plasmarlo en la tela con las tintas y acuarelas; quiero que en la próxima muestra el espectador se involucre con la historia que imagino entre pinceladas.
Tere

7.7.19

Su primera vez en Pamplona

Este año tiene la suerte de vacacionar en España en el verano de julio, un sueño hecho realidad,
visitar la tierra de sus abuelos navarros.
Hacía muchos años que tenía pendiente conocer los Sanfermines y al fin llega el momento
de vivir esa experiencia única que sólo puede darse en Pamplona.
Con un grupo de amigos, junto a su hijo, descubrirá la magia del encierro desde un balcón alquilado.
Está ansioso, no ve la hora de formar parte de la algarabía que tantas veces siguió por televisión
y que en esta oportunidad podrá palpar.
Prepara su maleta, lleva su mejor traje, una camisa blanca recién planchada, calzado cómodo, pañuelo,
faja y calcetines rojos. Sin olvidar una estampita de San Fermín, patrón al que desde hace varios meses
pide su bendición.
Tal vez uno de esos días se decide y echa a correr delante de los toros, se persigna y pide al santo
que le dé fuerzas para lograrlo, no en balde se entrenó durante los últimos dos años,
ahora le queda animarse y no dejar pasar la oportunidad de ser uno de los protagonistas de la fiesta
y el ídolo de su vástago.
Tere

3.7.19

El balcón


 La imagen puede contener: cielo, exterior y agua

 El lugar era magnífico, la vista espectacular, el balcón tenía una ubicación inmejorable, daba al mar, la ciudad y las montañas.
Todo estaba preparado para recibir al hasta hace poco primer mandatario de un país lejano.
Había ordenado comprar la mansión en un lugar remoto para refugiarse en los próximos años, después del desfalco que había hecho en su nación.
Ese día al llegar, miró el paisaje que se desplegaba desde el salón, sin animarse a salir e inmediatamente decidió clausurar las aberturas, temía por su vida.
El miedo acompañaría a él y a su familia durante el resto de sus días.
Tere

2.7.19

Su vuelo


 La imagen puede contener: cielo, exterior y agua

Perdió el vuelo, una serie de hechos desafortunados hizo que llegara tarde al aeropuerto.
El despertador no había sonado, estaba mal programado. La luz se había cortado en todo el barrio y a tientas había logrado vestirse y tomado los bolsos antes de pedir el remis.
El auto se retrasó, las empresas a la que llamaba, uber, taxi o remis, no querían ir hasta el lugar considerando la inseguridad ante la oscuridad reinante.
Llegó cuando su avión surcaba los cielos minutos antes de que estallara en el aire.
Tere

26.6.19

En campaña

"Nada de lo que deba ser será" fueron las últimas palabras en su cierre de campaña mientras
los presentes, exultantes, vitoreaban.
Música, luces y colores imprimían un marco festivo al encuentro y el político se aseguraba el
próximo triunfo.
En tanto, los concurrentes deslumbrados por lo nuevo, embriagados por la pasión y las promesas, lo secundaban sin escuchar claramente su propuesta.
Tere

25.6.19

La despedida

Lo dejé ir al fin, después de un año de permanecer junto a él noche y día.
Me sentí culpable en ese minuto final en que me despedía mientras lo desconectaban.
Y fuimos libres para vivir o morir cada uno a su tiempo.
Tere

24.6.19

Una noche para no olvidar

Amaneció acurrucada en un oscuro rincón de un gran salón. El helado piso de mármol la hizo tiritar, se refregó las manos todavía dormidas para entrar en calor y atenuar los escalofríos que recorrían su cuerpo.
Abrió lentamente sus ojos, acostumbrándose a la penumbra, estiró sus piernas y brazos, fue incorporándose hasta erguirse completamente y salió de su refugio a caminar.
Miró a su alrededor tratando de ubicarse todavía, se sentía perdida como en un laberinto de sombrío color. Buscó la luz tenue que se filtraba entre los postigos para encontrar un camino posible hacia la salida.
Avanzó paso a paso intentando descubrir el lugar en el que se había perdido la tarde anterior, los rostros desde los óleos parecían seguirla con sus miradas amenazantes.
Había pasado muy mala noche, deambulando desesperada por el enorme lugar sin saber qué hacer hasta que el sueño la venció, se acomodó donde pudo para intentar dormir un poco y lograr que las horas no fueran tan largas.
Entre el miedo y el frío que ganó el lugar su cuerpo no paraba de temblar, apretó sus ojos para forzar el descanso y creyó por momentos lograrlo. Se sintió confundida, no sabía si estaba despierta o soñando. Escuchaba sonidos, murmullos que la alteraban, muebles que posiblemente se arrastraban y el viento que se colaba parecía rugir embravecido.
La noche había sido interminable, ya había perdido la cuenta de las horas que llevaba encerrada desde el cierre del museo. Su sorpresa fue mayúscula cuando alcanzó la puerta de entrada y notó que estaba firmemente cerrada, tironeó una y otra vez del pestillo que no cedía, gritó con todas sus fuerzas y sólo le respondió su propio eco. Golpeó desesperada puertas y ventanas hasta quedar agotada, nadie parecía escucharla.
Tomó aire y trató de relajarse para poder pensar, la desesperación no la iba a llevar a ningún lado, entonces abrió su cartera para agarrar el celular y pedir auxilio, no lo encontró y tiró todas sus cosas al piso para poder buscarlo tanteando entre los cachivaches que solía guardar, pero no estaba. Sintió que las piernas flaqueaban, que le ganaba la angustia y un grito ahogado surgió de sus entrañas.
Pasaron horas o tal vez interminables minutos caminando a uno y otro lado, tanteando, tratando de buscar una salida, una abertura que le permitiera escapar, un hilo de luz que le permitiera ver algo, orientarse, pero debió darse por vencida sabiendo que debería esperar hasta las once horas de la mañana siguiente cuando el Museo Nacional de Bellas Artes abriera sus puertas al público.
Se preguntaba porqué no habían sonado las alarmas con sus movimientos, cómo nadie se había ocupado de evacuar el edificio cuando hubo un corte de luz, porqué no había un sereno o guardia a quien recurrir. No sabía, no podía imaginar, que el cierre prematuro, el corte de luz y de las alarmas del edificio habían sido intencionales y que esa noche no era la única que se encontraba allí entre costosas obras de arte.
Menos aún podía intuir que iba a quedar atrapada en un gran escándalo cuando se descubriera el robo del año y la citaran como testigo. Seguramente no iba a olvidar nunca ese 16 de marzo de 2013, ni olvidaría ya llevar consigo el celular, así como tampoco la dirección exacta de los acontecimientos Av. del Libertador 1473 a pocos pasos de Av Pueyrredón.
Tere

3.6.19

Entramado


Sale rápidamente del estacionamiento manejando el auto de su jefe. Abandona el vehículo a unas cuantas cuadras y camina hasta su departamento.
Cambia su vestido por un conjunto deportivo y los tacones por zapatillas; toma el bolso preparado la noche anterior y parte rauda al aeropuerto.
En un par de horas el vuelo la llevará a un destino lejano para empezar una nueva vida; sabe bien que no va a ser fácil ya que cargará con la culpa el resto de sus días.
Decide perdonarse, fue la única forma que encontró para terminar con el abuso de los últimos diez años.
Siente asco y el sabor amargo de la bilis que se abre paso; se siente sucia, el agua y el jabón no borraron las marcas de su cuerpo y menos de su corazón.
Pero ya está, él no volverá a posar sus manos inmundas ni dejará fluidos en su cuerpo vencido.
El tipo yace frío en la cama con un puñal clavado en la espalda y el entorno se tiñe de rojo.
Tere