7.3.07

Ayer y hoy

Hace veinte años nos sorprendíamos con mi marido al escuchar a un pibe de unos 9 o 10 años invitar a otro, calle mediante, a jugar a la computadora.
Ya por entonces nosotros teníamos una comodore 128 donde pasabamos el rato con divertidos juegos tipo arcade.
Sin embargo no era tan frecuente la PC en las casas y los chicos todavía invitaban amigos para jugar a los autitos o soldaditos.
Hoy en día mis hijos no conciben invitar a un amigo a jugar si no cuentan con la compu o una play.
Los chicos no pueden entender como transcurrían nuestros días en la niñez sin jueguitos electrónicos, sin teve por cable, sin video, sin CDs ni celular.
Pero sí tuvimos una vida felíz, contabamos con pocos canales de aire y un horario reducido de televisión pero con programas y series memorables, que aún hoy podemos disfrutar.
Sin compu ni playstation que los absorbe horas y horas, los chicos jugabamos a las muñecas o a la maestra, a la pelota o a la guerra.
Sin equipos sofisticados de audio, escuchabamos long plays o simples, discos de vinilo, en tocadiscos como el winco.
No teníamos celulares, pero ¿quién los necesitaba?
Es más el teléfono de línea era un artículo de lujo, vedado para la mayoría, pero no lamentabamos su falta.
Sin mensajitos ni chat, los amigos de la infancia se encontraban casi a diario y pasaban horas y horas juntos.
Tal vez me esté volviendo un poco vieja, pero este post no trata de resaltar los viejos tiempos y defenestrar los nuevos, no está en mí decir - Todo tiempo pasado fue mejor - como hiciera allá a lo lejos Jorge Manrique.
Me detengo a rememorar y a comparar sin juzgar, por el sólo placer de traer a estos tiempos, nuestros recuerdos y vivencias.

1 comentario:

Roberto Díaz dijo...

"Tu añoranza !Dios mío! está a años luz de las mías. En nada se parecen, lo que demuestra cómo cambia la vida. Lo único igual es el recuerdo. Lo que me indica que, dentro de veinte, treinta años, los pibes de hoy se sorprenderán de los juegos de los chicos del futuro. Y así, sucesivamente. Como decía Shakespeare: "el resto es silencio"...
Un beso. Roberto.