17.12.15

Decepción

Parado, a los pies de la cama, la contemplaba.
Inmóvil, con los ojos cerrados, parecía dormir plácidamente.
De tanto en tanto él se ahogaba en llanto o daba gritos desgarradores.
Ella ya no volvería a hablarle, ya no escucharía sus disculpas, ya no lo volvería a ver.
Él no podía creer que hubiera partido, que sólo viera su cuerpo y su alma no estuviera allí.
Ya era tarde, ya no podía ayudarla.
Hubiese querido volver el tiempo atrás y abrazarla fuerte para no dejarla ir.
Sola, deprimida y  desengañada  había hecho una fatal combinación de pastillas y alcohol.
T.A.M.

1 comentario:

Gustavo Rivas dijo...

¡¡¡GUAUUUU!!!

Cortito, pero...